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En los años 80 se introdujo por primera vez la fibra óptica en España, pero debido al poco conocimiento del producto, no fue hasta finales de los 90 cuando se empezó a tomar en serio. Estos últimos años se ha avanzado mucho en iluminación, gracias a la utilización de la fibra óptica.

La principal ventaja de este sistema es la seguridad, ya que no hay artefactos eléctricos en el interior de la piscina porque sólo llega la luz a través de la fibra óptica. Es decir, la fibra óptica no genera luz, no tiene electricidad, sólo la transmite. La luz procede de un generador instalado, como mínimo, y tal como dicta la ley, a 3 metros de separación de la piscina, donde se sitúa la lámpara que genera la luz. A partir de ella, se propaga por los cables de fibra gracias a la reflexión constante a lo largo del cable. Dependiendo de la luz que se quiera proyectar, los cables tendrán entre 25 o 150 fibras.

Debido a las características del material se pueden adoptar miles de diseños. Se puede contornear espacios, realizar dibujos, realizar un punteado por el suelo… En el caso en el cual la fibra marca el contorno de la piscina, es un circuito cerrado, situando la fibra por encima del agua, y con función puramente decorativa.

Las posibilidades estéticas aumentan ya que existe la posibilidad, de cambiar entre una gama de 4 colores para iluminar su piscina con el color que mas le guste o bien iluminar por medio del cambio de los mismos, mediante un sistema secuencial. Los colores son: blanco, verde, rojo y azul. Esto se logra al colocar un disco con lo colores básicos en el generador, que al girar proyecta los colores.

Otras ventajas aparte de la seguridad, son la sencillez de su funcionamiento y su bajo consumo (la mitad del foco eléctrico). Si la luz baja, se cambia el foco del generador.

Hay que tener en cuenta que por cada metro de cable se pierde un 3% de la luz proyectada, por lo que cada vez se diseñan generadores más pequeños e integrados en el ambiente.

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